Un día Albert se levantó de su sofá y se fue a Senegal.

“La historia de la cooperación al desarrollo en África es la historia de un fracaso. Nunca tanta gente con tan buenas intenciones había dedicado tantas energías a una causa tan inútil. Hace ya cincuenta años que se impulsan políticas de desarrollo en el continente  africano . A lo largo de estos cincuenta años, estas políticas de bien poco han servido. Y en numerosos casos, incluso han sido contraproducentes.” Así en empieza Gustau Nerín uno de mis libros preferidos sobre la realidad de la cooperación en África “ Blanco bueno busca negro pobre”

Hoy quiero hablaros de Albert y Ana su mujer.

No tengo muy claro si englobarlos dentro de un programa de cooperación, si son una ONG, o una fundación. Creo que a ellos les importa bien poco. Después de leer el libro de Nerín, imagino que reprocharía absolutamente la labor de este matrimonio.

Pero a ellos también imagino que les importaría bien poco. La historia de este matrimonio es bien curiosa . Llevan más de 8 años viajando por su cuenta a Senegal. Unas veces van solos y otras con amigos voluntarios. Se pagan los viajes de su bolsillo y van cargados de maletas y mochilas repletas de medicamentos, materiales educativos y material sanitario porque según Albert “es mejor llevarlo a cuestas porque si lo envías por container se pierde la mitad en las aduanas”.

Han organizado una asociación, Acción Senegal, donde recogen donaciones de amigos y socios que creen en ellos. Albert y Ana no son ni Bill ni Melida Gates, su trabajo les da para vivir y punto. Pero ellos insisten en Senegal.

Con mís amigos de El mundo al revés, les conseguimos una ambulancia. El 4 de agosto la entregaron en Dialocoto y ya está salvando vidas. Ahora se han vuelto a ir para entregar toneladas de arroz e inaugurar un parvulario.

La gente que es solidaria lo hace porque quiere. Y esta pareja, quiere. No hace falta demasiado para ayudar a los demás, solo ganas de hacerlo. Recuerdo que un día le pregunté a Albert si no le sería más facil  colaborar con una gran ONG o alguna organización gubernamental , en lugar de complicarse tanto la vida. Y me dijo:
” Si eres un Gigante, es difícil que puedas entrar en una choza. En cambio, si eres pequeño, puedes. Los Gobiernos son enormes maquinarias. Nosotros entramos en las casas de los pobres, porqué somos pequeños”

Esta foto la acaban de subir a su facebook recientemente. Lo han vuelto a hacer. Ya están otra vez allí. Entrando en las casas de los pobres.

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