Erase una vez un consumidor enamorado de una marca

“es hora de que las empresas asuman una mayor responsabilidad social en cuanto a la enorme influencia que tienen en las vidas de las personas que viven en la pobreza”.

Esto lo dice Jeremy Hobbs Director ejecutivo de Oxfarm Internacional. Una ONG que parece que la va a liar parda con la campaña “Tras la marca” que tiene por objetivo evaluar el impacto social y medioambiental de las diez mayores empresas de alimentación y bebidas del mundo, e instarlas a que tomen las medidas necesarias para crear un sistema alimentario justo.

Los datos que arroja su estudio que se ha hecho en más de 12 países, no son demasiado alentadores y las marcas analizadas no salen demasiado bien paradas en temas de derechos básicos de los productores, el agua, la igualdad de género, el cambio climático y la trasparencia. En su página web se puede consultar y descargar todo el informe completo.

Muchas de estas marcas ya hace tiempo que están trabajando y dedicando muchos recursos en estos compromisos sociales, pero por lo visto aun no son suficientes o tienen que mejorar sensiblemente.

Según la responsable de investigación de Intermón, Teresa Cavero en un artículo del diari ARA.: “ los consumidores cada vez más, exigen más información y una mejora en las prácticas de responsabilidad social de las empresas” “las empresas son más sensibles a la reputación y la opinión de los consumidores, ya que el riesgo que pueden sufrir por una “puesta en cuestión” de la marca, es enorme.” Esta es la gran arma de las ONG y esta campaña iniciada por Oxfarm, es sin duda una medida de presión para las marcas para que mejoren sus políticas sociales.

Sinceramente y en mi opinión, ya es hora de que las ONG tomen cartas en el asunto y empiecen a alinearse con los consumidores, pero también a aprender a colaborar con las empresas aportando y compartiendo su conocimiento de campo en estos temas. Es la mejor forma para que entre todos, se produzca una interactuación sistémica que solucione, de verdad, los problemas sociales de muchas personas.

Las marcas tienen que empezar a tomar buena nota de estos brotes de información privilegiada y a considerar que la responsabilidad social y su compromiso con la sociedad tiene que formar parte del core business de la empresa, y no de acciones aisladas sin demasiado sentido y discutible eficacia. Ya no es solo una cuestión de actitud personal, empieza a ser ya una cuestión de supervivencia.

El 88% de los consumidores opinan que las empresas deberían tener una participación activa en la solución de problemas sociales. Pero el 80% no se cree los mensajes de publicidad social y ecológica de las marcas.

Llevo algunos años especializándome en el marketing social y ayudando a las marcas a ser socialmente responsables y he comprobado personalmente, que las marcas que asumen estos compromisos de una forma ordenada, estructurada y con un buen plan de comunicación, que sea creíble para el consumidor y coherente y rentable para la marca, a la larga, son las preferidas por los consumidores y eso a la corta, significa una cosa: vender más.

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Un Comentario

  1. Jorge Gómez Monroy

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, José María. Creo que si las empresas, especialmente las grandes, no asumen su responsabilidad ante la sociedad, la sociedad les dará la espalda, como ya está sucediendo con muchas marcas, productos y servicios. Y no basta con realizar campañas para publicitar lo “buenas que son o lo bien que lo hacen”. Es necesario, como bien dices, hacerlo a través de “un buen plan de comunicación, que sea creíble para el consumidor y coherente y rentable para la marca”. Pero creo que, para conseguir convencer a ese 80% que no se cree los mensajes de publicidad social y ecológica, ya no basta con ser “creíbles”: es imprescindible, además, ser veraces. Es decir, asumir con honestidad esa responsabilidad social, hacerlo porque se debe hacer, porque se cree firmemente en ello, incluso aunque no sea absoluta e inmediatamente rentable para la empresa. En última instancia, el consumidor no es tonto, es cada vez más exigente, y sabe premiar con su fidelidad a las marcas, productos y servicios que invierten tiempo, inteligencia y dinero en hacer las cosas bien… de verdad.
    Buen post, muchas gracias.

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