La responsabilidad social si no sirve para vender, ¿es una irresponsabilidad social?

Captura de pantalla 2013-09-29 a la(s) 09.50.01No hace demasiados años, el premio Nobel de Economía Milton Friedman argumentaba que la responsabilidad de los dirigentes de las empresas es aumentar al máximo sus beneficios para los propietarios y los accionistas. El periódico inglés The Economist se sumaba a la tesis argumentando que es un error que las empresas destinen fondos y esfuerzos a la responsabilidad empresarial y que una empresa bien dirigida solo tiene que dedicarse a obtener beneficios para sus accionistas.

En el mismo sentido Josep A. Schumpeter, reputado economista, defiendía la tesis de que «la mejor estrategia es pensar menos en gestionar tu reputación y concentrarte más en proporcionar a tus clientes los mejores productos y servicios»

Sesudos y trascendentes y respetables opiniones, sin duda. Pero lo que yo me pregunto es si el señor el señor Friedman, Schumpeter o The Economist han hablado alguna vez con un ciudadano corriente. De los que compran en los supermercados y escogen los productos de estas empresas y sobre todo, conocer cuáles son las motivaciones que les llevan a elegir uno u otro producto.

Un estudio, no menos importante, de la agencia de RRPP Edelman, dice que el 86 por ciento de los consumidores cree que las empresas deben poner como mínimo el mismo peso en los intereses de la sociedad que en los intereses empresariales. Una encuesta global de Nielsen sobre Responsabilidad Social Corporativa  en cincuenta y seis países muestra que hay un 46 por ciento de consumidores dispuestos a pagar un extra por productos o servicios de compañías que desarrollan programas beneficiosos para la sociedad

Una tendencia, en parte provocada por la crisis y en parte por las redes sociales, obliga a las empresas a entrar en un territorio en el que antes no estaban y convertir este territorio en una estrategia diferente para acercarse a sus consumidores y venderles sus productos. Es la nueva manera de entender la responsabilidad empresarial. Se trata de vender, sí pero siendo socialmente responsables.

El consumidor quiere ver definitivamente a las empresas como verdaderos impulsores y responsables del cambio social. Empresas socialmente activas en la mejora de las condiciones sociales, empezando por sus propios empleados, su cadena de proveedores, el medioambiente y la sociedad en su conjunto. ( profit, planet, people )

Los consumidores se han convertido en el agente activo principal de este cambio. Las empresas han de entender que lo que pensaban antes que era bueno para el consumidor, ahora no les queda más remedio que hacer lo que quiere el consumidor. La responsabilidad empresarial de la que hablaba Friedman y el foco de sus directivos tiene que seguir siendo generar beneficios empresariales, por supuesto, porque seguimos hablando de negocio. Pero de otra forma de hacer negocio. La trasparencia, la honestidad y el compromiso con la sociedad, son los tres pilares sobre los que edificar las políticas empresariales si quieren seguir moviendo la caja registradora.

Muchas empresas ya se están adaptando a estos cambios y están utilizando la Responsabilidad Social Empresarial para hacer un mundo mejor y ganar dinero al mismo tiempo. No se trata de convertir la emoresa en una ONG sino en una nueva forma de hacer negocios, aplicando dosis proporcionales de inteligencia y solidaridad.

 

* ( Este artículo es un extracto del libro “las marcas buenas venden más. Y las buenas personas duermen mejor”  próximamente a la venta)

 

 

 

 

 

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