La curiosa relación entre la leche de vaca y un concierto de Wagner.

Las marcas del distribuidor ( las marcas blancas ) llevan años instaladas en la bolsa de la compra de los consumidores. Y aquí se quedarán hasta que las empresas y sus marcas se las ingenien para ofrecer nuevas propuestas al consumidor, más allá de las obvias promociones, bajadas de precios puntuales y campañas de publicidad obsoletas y carentes de ningún atractivo ni poder movilizador. Hoy por hoy, el precio es uno de los factores, además de la calidad, que más influye en la decisión de compra. Pero ha aparecido un nuevo jugador que va a influir definitivamente en las decisiones de compra de muchos consumidores: el compromiso social. Tachín tachín y tachín con pompa y circunstancia.

Según datos del Estudio Edelman que recoge la opinión de los ciudadanos en todo el mundo, ” a igualdad de calidad y precio, más de la mitad de los consumidores escogen marcas comprometidas socialmente”.

El compromiso social no es nada nuevo, pero sí que lo es en el seno de muchas empresas que no tienen demasiado claro qué significa y cómo deberían implementarlo en sus estrategias empresariales para navegar correctamente en este mar de tiburones y no ser engullidos por las empresas más potentes y más innovadoras en cuestiones sociales aplicadas al marketing.

No es fácil convertirse de la noche a la mañana en una empresa socialmente responsable y muchas empresas caen en el intento o reciben palos por todas partes por culpa de no hacerlo bien. Con la pérdida de dinero, esfuerzo e ilusión que supone. En un post publicado recientemente en este blog, presentábamos unas claves para ser una marca socialmente responsable combinando las iniciativas sociales con el negocio. ( ver  aquí ). No es tan complicado como parece. Lo que sí es cierto es que si las empresas no aprovechan esta oportunidad y siguen ancladas en marketing del siglo pasado, muchas quedarán fuera de la lucha por la supervivencia, porqué serán los consumidores y no las marcas blancas, los que las eliminen de las estanterias de los supermercados.

Esta semana he descubierto un buen ejemplo, una acción maravillosa y exitosa de marketing con causa social que ha sido capaz de combinar eficazmente una necesidad social, en este caso el fomento de la música clásica, con una necesidad empresarial, vender leche . Sucedió en Dortmund.

Aquí, en este video tienen el caso resumido en dos minutos. Que uds. lo disfruten con un buen vaso de leche:

 

 

Artículo de José María Batalla en el Blog de 1000friends. Si desea contactar con nosotros haga click aquí.

 

 

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